Explotación laboral infantil actual.

17 Mar
Explotación infantil

Explotación infantil

De cada dos niños pobres, uno trabaja como un esclavo a cambio de la comida o poco más: vende chucherías en las calles, es la mano de obra gratuita de los talleres, las cantinas familiares y el campo…

Algunos se encuentran en la servidumbre por deudas, en las maquilas, en el servicio doméstico y en la economía sumergida. Los niños son la mano de obra más barata de las industrias de exportación que fabrican los productos de consumo para las grandes tiendas del mundo: pesticidas (Baygon), cosméticos (Christian Dior), ropa, calzado (Nike, Reebock) o juguetes. La mayor parte de los pedidos de muñecas en Hong Kong proviene de EEUU; cuando se acerca la Navidad, la dirección de la fábrica de Kader obliga a hacer turnos de 24 horas con dos breves pausas para la comida. Según uno de los dirigentes, si se gestionasen las cosas de otro modo, “cerraríamos la fábrica y la transferiríamos a Tailandia o a las Filipinas”. De hecho, los juguetes de Mattel, Lego o Chicco provienen en un 80% de China, Indonesia y Tailandia. Y en Haití, los trabajadores cosen para Walt Disney a 20 peniques la hora.

Este sistema, que fomenta el individualismo y la competitividad, es el culpable; un sistema que considera al trabajador sólo como un coste a rebajar para permitir así el enriquecimiento de la empresa, en el que la ley del beneficio es erigida en ley divina: al pie de su altar se ofrecen los sacrificios de los niños y de la dignidad humana.

Como los ricos son pocos, el mercado para las multinacionales es pequeño. Entonces deben competir ferozmente, arrasando con todo un siglo de luchas en defensa de los derechos laborales. Avidas de costes cada día más bajos, trasladan su producción a países donde el paro es alto y donde la pobreza empuja a la gente a aceptar condiciones de trabajo del siglo XIX: horarios y ritmos agotadores, castigos corporales, despidos masivos, represión policial en caso de actividad sindical… y el trabajo de los niños. Los empresarios del Tercer Mundo educados en Europa, consideran más lucrativo contratar a los niños porque son más sumisos, no hacen huelgas, no molestan y se dejan despedir sin reclamar. De esta forma, la venta de niños o su trabajo a domicilio es el resultado de una ecuación económica, los padres no se contratan y se ven obligados a entregar a los hijos; y por eso se da la perversión de que existan 55 millones de parados adultos en la India y 55 millones de niños trabajando.

Todo esto se maquilla hipócritamente por las empresas. Reebok concede cada año premios a personas de todas las nacionalidades que hayan luchado en favor de los derechos humanos, premios que forman parte de los gastos de publicidad de la compañía. Los derechos humanos se convierten así en una inversión para incrementar las ventas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: